Tejer es una actividad cotidiana de los Waunana. Este grupo social ha sabido aprovechar los recursos de su medio ambiente estableciendo una relación directa que se manifiesta en sus expresiones estéticas através de la aplicación de técnicas textiles diversas dando como resultado objetos que marcan la identidad de este grupo humano.
La mujeres son quienes procesan las fibras vegetales, y con gran dedicación y paciencia practican el arte de tejer día a día hasta terminar cada obra, cada pieza: un cesto, un abanico, una coca. El aprender las técnicas de tejido y su sentido integral como una forma de relación con su habitat, con la comunidad y con su pensamiento ancestral entra en la esfera de lo ritual dentro del núcleo familiar, las hijas ven tejer a su madre y la imitan, y esta a su vez si es necesario da las indicaciones pertinentes a cada niña para proceder en su trabajo, los conocimientos y destrezas se van adquiriendo por experiencia con el transcurrir del tiempo.
El arte de tejer y sus manifestaciones materiales resultantes, objetos estéticos y utilitarios son expresiones vivas de la Cultura Waunana.
La materia prima utilizada es la que los Indígenas Waunana llaman Werregue, planta arbórea de tallo erguido sencillo y con verdes hojas palmeadas, vegetal que se dá silvestre en la selva. El procesamiento del werregue es complejo y laborioso, primero se selecciona y corta la planta, acto seguido las mujeres del núcleo familiar cortan las hojas con un machete y las transportan al tambo, su vivienda, allí sentadas sobre el piso de madera extraen de las hojas la capa externa y la capa interna y las separan, estos dos materiales resultantes son de características diferentes.
Las fibras obtenidas de la capa externa se dejan secar al sol durante algunos días sobre una estructura rústica de madera, la capa interna a la sombra en la baranda de madera de la vivienda misma.
El proceso de teñido se realiza en un recipiente de aluminio puesto al fuego cuyo contenido comprende: las hojas de puchikama machacadas, agua y las fibras de werregue ( capa externa) que son sometidas a la cocción hasta que adquieren un color terracota, después estas fibras son enterradas durante cuatro días hasta obtener el color negro, si el color resultante después de los cuatro días no es satisfactorio o suficientemente brillante, las fibras se vuelven a enterrar por dos o tres días más, luego se sacan se lavan y se dejan secar a la sombra.
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